domingueando
Pese a ser puente o acueducto, la verdad es que esta tarde esta siendo la tipica tarde dominguera: todo el mundo cansado, con pocas ganas de salir debido al frio, donde lo que se tercia son cafés y pelis alquiladas.
El viaje que debiamos hacer se cancela por gripazo de uno de los viajeros, y el que ayer debia ser un dia divertido, acabo dejandonos a todos con mal sabor de boca. Hoy hay cierta tension entre bastante gente en el ambiente, y el tiempo hace que todo se preste a la melancolia.
Ayer fui con una serie de gente al Mercado Medieval de Vic. Y eso sin ir con una amiga que vive alli por que esta de eskiada fuera. Primeros sentimientos de pseudoculpa por no dejar que hubiese sido ella la que nos hubiese enseñado la ciudad, pero bueno, eso era lo de menos.
El centro historico de Vic estaba muy animado, pese a la persistente lluvia que caia que, literalmente, aguo el dia impidiendo comer tranquilamente en los tenderetes de la calle. No obstante, el gentio, los actores y mercaderes disfrazados con atuendos medievales, etc, nos animo.
Entonces tuvo lugar lo que si realmente hubiesemos estado en el medioevo podria haberse califcado de posesion infernal. Por suerte hace tempo que esos tiempos han pasado, y en lugar de curanderos y exorcistas nos atendieron medicos y enfermeras.
Era el primer ataque de epilepsia que presenciabamos yo y buena parte del grupo. Uno de nuestra gente empezo a gruñir a todo volumen para luego caer desplomado derrumbando unos taburetes, con el cuerpo rigido temblando y las pupilas completamente bailoteando mirando sin mirar.
Nos quedamos congelados, puesto que casi nadie del grupo sabia que esto podia pasar, y como ya he dicho, era la primera vez que presenciabamos algo parecido. Por suerte parecia que no era el caso de unas de las camareras que rapidamente nos atendieron, acabando de acomodar en el suelo al afectado, y poniendo un boli (mejor que la correa de mochila que habiamos utilizado) entre sus dientes para evitar que se mordiese la lengua.
Cuando se le paso lo sentamos en una silla y llegaron las enfermeras. El estaba completamente ido, como despertando de un sueño profundo, y muy desorientado. Y no se acordaba absolutamente de nada. el no habia vivido aquella experiencia, simplemente su conciencia puso el interruptor en off y dejo rienda suelta al ataque.
La policia (los mossos de escuadra), al reves que las enfermeras, no estuvo a la altura, intentando pedir la documentación y los datos del enfermo, que apenas podia articular palabra. Cuando al preguntar que habia pasado y contestamos que un ataque epileptico, hasta nos cuestiono a nosotros diciendo: "entonces por que el dice que no ha pasado nada?" "por que no se acuerda de nada", contesté. Aunque hubiese preferido contestar "Cuando le has preguntado su nombre te ha contestado que las 3 y media, tu crees que es momento para preguntarle?". Pero no era momento de montar pollos.
Asi que fuimos al hospital, a la espera de que llegase su familia. Pasamos la mitad de la jornada en la sala de espera de urgencias. Despues un poco de vuelta por la ciudad para relajar animos y de vuelta a la ciudad. Desde luego, puede considerarse que fue una jornada "especial".
Pero bueno, al menos, si ahora vemos otro caso de epilepsia, sabremos como reaccionar mejor.




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